Centro de estudios Martínez

Pros y contras

¡Hola, hola! Dentro de poco vamos a estar metidos en días que se prestan a estudiar en casa, especialmente cuando cesen las clases. Hoy vamos a ver las ventajas y desventajas de quedarse en casa para ello.

Estudiar desde casa tiene como principales ventajas:

·       la comodidad, puedes elegir la ropa que más cómoda sea, sin preocuparte de nada más;

·       la flexibilidad horaria, puedes ponerte cuando quieras, no dependes del horario de la biblioteca;

·       la posibilidad de organizarte a tu ritmo;

·       la facilidad de adaptación a tus circunstancias;

·       una mayor agilidad, no tienes problemas por haber olvidado algo en otro lugar, puedes ir rápido a por ello;

·       tener más tiempo para todo, no necesitas desplazarte a ningún sitio;

·       es más económico, tanto por no tener que desplazarte (si usas coche o transporte urbano) como por no comprar cosas innecesarias cuando estás fuera de casa (a veces se olvida el agua o algo de comida, o se compran más cosas de papelería).

Por el contrario, también tiene una serie de inconvenientes que conviene sopesar a la hora de decidir si quedarnos en casa o ir a otro sitio a estudiar. Estos son:

·       una interacción social limitada al estar siempre en el mismo entorno;

·       requiere de conocimientos técnicos y material para ello, especialmente si usamos el ordenador o grabadoras para estudiar;

·       exige un espacio de trabajo fijo, con una serie de características concretas;

·       se tienen más distracciones (televisión, radio, nevera…) y se debe ser más firme para evitarlas;

·       se debe mantener más la autodisciplina, por las distracciones y por la interacción con la familia (especialmente en casos con niños en casa).

Si finalmente decides estudiar en casa, vamos ahora a comentar algunos consejos a tener en cuenta para que sean unos días provechosos y no te venza la desmotivación.

1.       Acepta tu situación. Has decidido estudiar por algo, has decidido hacerlo en casa por algo, pues tenlo en cuenta siempre y acéptalo, no lo veas como una carga. Ponte frases motivadoras o un recordatorio cada 3 días si lo necesitas.

2.       Planifica. Organiza cómo vas a trabajar y qué vas a hacer cada día. Por ejemplo, los martes tienes menos tiempo porque vas al gimnasio, y estás estudiando una asignatura que tiene una parte de teoría y otra de problemas, pues ese día lo puedes dedicar a un pequeño apartado teórico. O si estás estudiando las oposiciones y los lunes es el día que más energía tienes, lo puedes usar para trabajar las unidades didácticas. Además, cada día, al acabar, te recomendamos que escribas lo que harás al día siguiente.

3.       Cuida tu ambiente de trabajo. Tener buena luz o disponer de una silla y una mesa cómodos hará que tengas más ganas de estudiar y que el estudio sea más provechoso. Un buen consejo es dejar el escritorio limpio y recogido al final la jornada de estudio. Esto no es al final del día, sino al acabar nuestro rato. Por tanto, te recomendamos que dejes los últimos 5 minutos para recoger y apuntar lo que harás mañana.

4.       Vigila los tiempos. Ten un horario, procura que siempre sea el mismo, adaptándolo a tus horas de máximo rendimiento. Cuando lo diseñes, sé consciente de tu momento vital y de si lo vas a poder llevar a cabo. Vale más poco, pero aprovechado que mucho, pero con interrupciones.

5.       Usa distintos métodos de estudio.  Altérnalos para sacar de ellos lo mejor y no cansarte de ninguno. Ya sabes que hemos hablado antes de algunos como: método pomodoro, método de lectura comprensiva, método con diapositivas propias, método SQ4R…

6.       Evita las distracciones. Recuerda que hay muchas aplicaciones para dejar “desactivado” el móvil. Además, intenta estudiar sin la televisión o la radio puesta para no centrarte en lo que estén poniendo en cada momento. Sí puedes incluir en tu rutina algo de música que “no te haga pensar”, es decir, esas canciones que sabes de memoria o esa banda sonora que te gusta.

7.       Descansa bien. Uno de los motivos de no rendir bien es el poco descanso efectivo que se tiene cuando se estudia. No basta con dormir 8 horas, hay que dormirlas bien. Es decir, se trata de realmente descansar cuando no estamos estudiando. Esto no solo se puede hacer durmiendo, sino también cambiando de actividad y compañía. ¡Haz planes! Tener tiempo para todo ayuda a disfrutar mejor de cada momento y a estar con la mente más centrada.

8.       Motívate. Usa frases motivadoras, ponte metas pequeñas y recompensas. Siempre habrá partes más duras, más pesadas de estudio, pero si las divides y las intercalas con actividades que te gustan más, se hará más llevadero.

9.       Ten una buena alimentación. A parte de ser una función vital, la alimentación repercute en nuestro estado de ánimo, en cómo reacciona nuestro cuerpo frente a distintos estímulos y cómo funciona nuestro organismo.

Y tú, ¿dónde estudias mejor?

Nos vemos por aquí próximamente. ¡Y no os olvidéis de seguirnos en nuestras redes sociales! 

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