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Centro de estudios Martínez

Desenterrando mitos e identificando especies

¡Muy buenas! Llega el mes de octubre y, con él, el Día Mundial de los Animales. Se promueve en
esa fecha el respeto a los animales y sus hábitats, con el objetivo principal de concienciar sobre el terrible problema de las especies que se encuentran al borde de la extinción y recalcar la importancia de las labores de conservación de dichas especies.


Es un día en el que vemos en redes sociales muchas imágenes de mascotas y de animales emblemáticos, principalmente mamíferos con los que la gran mayoría de personas empatiza fácilmente. Pero otros grupos de animales son casi totalmente olvidados. De hecho, muchos de ellos generan miedo; un miedo que, unido a una inadecuada educación ambiental, lleva a que ciertas personas sigan matando animales.


Puede ser un buen momento para desterrar mitos, aprender a identificar algunas especies poco populares y conocer algunos detalles sobre ellas para que los miedos se vayan perdiendo poco a poco.

SERPIENTES.
Sin duda, las serpientes son uno de los grupos animales que más impacto sufre por culpa de leyendas absurdas y odios fomentados en muchos casos por libros, películas, prensa, etc. Así, todos los años en España gran número de ofidios mueren a golpes cuando tienen la mala suerte de cruzarse con un humano. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en otras zonas del mundo, en la Península Ibérica no habitan serpientes especialmente peligrosas.
En España sólo las víboras (tres especies) tienen capacidad para inyectarnos toxinas relativamente potentes. No obstante, su mordedura es «infinitamente» menos peligrosa que la de especies muy venenosas como taipán, víbora de Russell, etc., tristemente famosas en relación con muertes de personas en otros lugares del mundo. Aunque en España las mordeduras de serpiente son relativamente frecuentes, es rarísimo que se relacionen con fallecimientos y sólo es así en caso de personas enfermas, especialmente sensibles o que no reciben tratamiento médico (una o dos muertes anuales en toda España).
Excluyendo la franja más septentrional del territorio, en la amplia mayoría de la Península Ibérica sólo lograremos encontrar una víbora: la hocicuda (Vipera latastei). Además, es una especie muy ligada a pedregales y roquedos en zonas de montaña, por lo que no suele localizarse cerca de grandes núcleos urbanos.
Cuando nos cruzamos con una serpiente, podemos identificarla como víbora fijándonos en el dibujo sinuoso oscuro («en zig-zag») que recorre su espalda, los ojos con pupilas estrechas verticales y la cabeza provista de muy numerosas escamas pequeñas. Si tiene todas esas características, es una víbora. No es necesario (ni recomendable) acercarse a la serpiente para identificarla. Hoy en día es muy sencillo fotografiar al animal y fijarse luego en los detalles en la imagen.
A pesar de lo que se indica en la prensa con frecuencia, las serpientes con las que podemos encontrarnos NO SON AGRESIVAS. Independientemente de la especie de que se trate, ante un humano su reacción es siempre la de huida o amenaza; es decir, reaccionan a la defensiva. Es lógico pues no somos posible presas sino un peligro mortal para ellas. Las mordeduras siempre se producen de manera accidental, cuando nos acercamos demasiado a la serpiente sin darnos cuenta o cuando intentamos tocarlas o manipularlas. Por eso en todo caso se desaconseja molestarlas aunque, exceptuando a las víboras, las culebras ibéricas son menos peligrosas que gatito. Con todo, y aunque son especies protegidas en España que ayudan a controlar las
poblaciones de roedores, se las sigue matando en muchos lugares.

ARAÑAS
Es otro de los grupos que más miedo y desprecio reciben. En la Península Ibérica se han catalogado nada menos que unas 1.400 especies de arañas. Todas ellas son venenosas, ¡pero no hay que asustarse! Es cierto que técnicamente todas tienen «veneno»; lo necesitan para sobrevivir. Ese veneno son diversas toxinas que sirven para paralizar y digerir a sus presas (que, en España, son casi únicamente pequeños invertebrados).
Lo que debemos tener en cuenta es que, salvo 3 o 4 especies, esas 1.400 son inofensivas para nosotros porque su veneno no es de importancia médica y porque, en casi todos los casos, ni siquiera pueden perforar bien nuestra piel (pues son especies de pequeño tamaño).
Entre las especies ibéricas que se considera que tienen un veneno de «cierta importancia» están las Viudas Negras y la Reclusa Parda (o «Violinista). A pesar de lo que mucha gente cree, son arañas de pequeño tamaño (un máximo de 3-4 cm incluyendo las patas), tímidas, huidizas, que sólo llegan a morder en defensa propia (normalmente cuando las aplastamos sin darnos cuenta). Las viudas negras ibéricas (género Latrodectus) acostumbran a vivir en pleno campo, relativamente lejos de las ciudades. La «Violinista» (Loxosceles rufescens) también se encuentra en campo, pero tiene cierta tendencia a refugiarse en rincones de las casas. ¿Cómo reconocemos a esas dos arañas? Ya hemos visto que tienen «pequeño tamaño». La Viuda Negra presenta un color muy oscuro, negro, con frecuencia con manchas rojizas que contrastan mucho; su «abdomen» visto de lado es abultado, con forma más o menos de media esfera y terminado un poco en punta. La «Violinista» tiene un tono general pardo, con el «abdomen» frecuentemente grisáceo y una mancha parda más oscura en forma parecida a un violín en la «cabeza». En ambos casos no hay pelos largos en sus patas.
En resumen, es dificilísimo que en España nos encontremos con una araña que tenga veneno de importancia y todavía más difícil que llegue a picarnos. La mordedura de la Viuda Negra puede tener efectos desagradables, pues afecta al sistema nervioso y nos puede dar un buen susto. La mordedura de nuestra «Violinista» tiene un efecto más local que, a veces, produce daño importante en la piel. En ambos casos las personas suelen recuperarse muy bien y sólo en contadas ocasiones ocurren reacciones adversas más graves (nada que ver con arañas de otras regiones del planeta).
Deberíamos empezar a ver a las arañas como seres básicamente inofensivos que, además, contribuyen a controlar las poblaciones de muchos insectos que las personas suelen considerar molestos, … como, por ejemplo, los mosquitos.

MOSQUITOS
Hablando de mosquitos. Está claro que se trata de insectos molestos porque las hembras nos pican en busca de sangre (la necesitan para poder poner huevos y tener descendencia). Y existe el peligro de la transmisión de algunos virus a través de esas picaduras. Pero lo que NO existe (por mucho que algunos se empeñen) son los mosquitos gigantes. Las especies de mosquito que nos causan molestias tienen un tamaño que no supera los 2 cm de ala a ala. De modo que, en todos los casos en los que nos encontramos con un «mosquito enorme», NO se trata de un verdadero mosquito y NO nos picará. Casi siempre esas confusiones se deben a unos insectos denominados Tipúlidos. Su aspecto relativamente semejante al de un mosquito y su vuelo torpe los convierten en víctimas constantes de aplastamiento por nuestra parte. Sin embargo, no sólo son inofensivos, ¡es que en algunas especies sus larvas se alimentan de verdaderos mosquitos!

En fin, no todo es tan peligroso como parece. Conociendo un poco más la fauna que nos rodea es más fácil respetarla ¡y conservarla con beneficio para todos! Puedes seguir aprendiendo sobre animales y visu en nuestros cursos online.
¡Feliz Día Mundial de los Animales!

Nos vemos por aquí próximamente. ¡Y no os olvidéis de seguirnos en nuestras redes sociales! 

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